¡ADVERTENCIA!
Me preocupa que, con el paso del tiempo, la inmediatez e imperativo de ayudar a la población en Irán empiece a desvanecerse, lo cual forma parte de la estrategia del régimen iraní y de sus aliados en Catar y Arabia Saudí. No hay ahorcamientos públicos, pero los asesinatos continúan bajo la cobertura de la oscuridad, puerta a puerta, en las prisiones, etc. La gente se ha trasladado a sus hogares y a las sombras, donde son perseguidos por miles de policías y soldados del régimen iraní, así como milicias de Irak y Líbano. A medida que la masacre desaparezca de los titulares de los medios occidentales, el público occidental —incluido nuestro país— creerá que las cosas se han calmado en Irán, cuando en realidad no es así. Esto no debe ser malinterpretado, quizá intencionadamente por algunos, como una paz tranquila y relativa en Irán. Y por eso ese régimen mantiene todas las plataformas de comunicación cerradas.
En algún momento habrá un explicación de todo esto, de quienes dentro de Irán cometen estas atrocidades genocidas, y de quienes en Occidente no han hecho nada. Y que no quepa duda, nuestros enemigos están vigilando de cerca — en China, Rusia, Corea del Norte y otros lugares. Se sentirán más envalentonados, al igual que el régimen iraní.
Aquí va una tercera idea: incauta todos los vehículos usados para bloquear agentes de combustión interna. Renunciar a ellos como instrumentos utilizados en violación de la ley federal. Y vendérmelas.