Warren Buffett ha pasado décadas en la cima de las listas de multimillonarios. Pero cuando alguien le preguntó una vez si prefería ser rico o ser rico, su respuesta fue más allá del dinero y el estatus. En una reunión de Berkshire Hathaway, un accionista le pidió que definiera qué es lo que realmente importa. Dijo que ser rico significaba tener mucho dinero. Ser rico significaba algo mucho más profundo. Buffett estuvo de acuerdo. Luego dijo que, a partir de cierto punto, el dinero no cambia mucho en la vida diaria. Come la misma comida que la mayoría de la gente. Él ve la misma tele. La mayor diferencia es cómo viaja. Lo que realmente importa, dijo, es la salud y las relaciones. Las personas que te quieren. La gente con la que trabajas cada día. Si pudiera cambiar parte de su fortuna por años más saludables haciendo lo que ama, dijo que lo haría. La vida de Buffett lo demuestra. Sigue viviendo en su antigua casa de Omaha. Mantiene sus rutinas sencillas. Nunca le ha importado acumular posesiones lujosas solo para tenerlas. Para él, la verdadera riqueza es despertarse emocionado por el trabajo que le espera, rodeado de personas en las que confía. El dinero da consuelo. Pero el significado, el propósito y el tiempo son lo que realmente se siente valioso.