Después de más de 15 años trabajando a diario por esta cultura, se siente como un robot que sigue trabajando en piloto automático, esperando y deseando que algo cambie... cuando en realidad seguimos desarrollando tareas que nos asignamos cuando ya no son necesarias y son inútiles para crecer. A veces me pregunto por qué sigo trabajando tan duro cada día. Nada cambia. No hay opción de crecer. Enfrentando los mismos problemas sin resolver, que nunca causé, pero que siempre sufro. Lo único que sigue creciendo y desarrollándose es mi arte. Al menos tengo esto. No soy un influencer, pero veo la influencia... Desde lejos... como si lo que creo, contribuyo, contribuí y comparto a diario fuera hecho por un robot sin alma. … Incluso los robots se cansan…