Estamos en Japón preparando el desarrollo de tierras raras a 6000 metros de profundidad en el fondo marino de las Islas del Sur, lo cual me parece poco fiable. Por un lado, el costo es alto, es de diez a varias veces más caro que producir tierras raras en China, y por otro lado, se necesitarán treinta años para comercializarlo. No se sabe cómo habrá cambiado el panorama internacional en treinta años.