Todo esto refleja el mismo tipo de sentimiento: pesimismo sobre la democracia. ‘Los chuds no entienden cuáles son sus mejores intereses y no se les puede permitir verdaderas opciones políticas. ¡La democracia debe ser gestionada!’ Todo esto traiciona una extraordinaria falta de confianza en la competencia y el atractivo popular de la tecnocracia progresista.