Las startups de IA están teniendo cada vez más dificultades para alcanzar economías de escala. Aunque las startups de IA tienen la capacidad de monetizarse antes que en la época de las puntocom, esto no equivale a obtener beneficios reales. El software tradicional se sostiene sobre un "costo marginal cero" que respalda el 90% de los altos márgenes, mientras que cada generación de IA conlleva un costoso consumo de potencia de cálculo, lo que lleva a que los márgenes brutos a menudo se mantengan entre el 50% y el 60%. El riesgo se ha trasladado: la burbuja de Internet apostaba por un "futuro ficticio" (sin modelo de negocio), mientras que la burbuja de IA se basa en una mala interpretación del "costoso presente". La ilusión actual del mercado radica en valorar los servicios de IA, que en esencia tienen un costo marginal creciente, utilizando la lógica de valoración de SaaS de alto margen.