Desde hace días, siento como si me hubieran llevado dos años atrás, a la mañana del 7 de octubre, cuando comencé a compartir los horrores, y con cada cuerpo que veía y cada nuevo nombre que publicaba, sentía que mi alma se desgarraba de mí. Cualquiera que haya vivido una verdadera masacre sabe lo que se siente. Hay un momento en el que tu corazón se quiebra y te das cuenta de que nunca volverás a ser el mismo. Nadie ha encontrado nunca las palabras adecuadas para eso.