El problema, como siempre, es que regular el discurso de las personas según cualquier criterio, ya sea "políticamente incorrecto" o "basura", es que una vez que se establece el principio de que "la basura está prohibida", todo lo que alguien quiera prohibir será llamado "basura". Y dado que no hay un métrico objetivo para "ser basura", cualquier objeción a "¡No prohíbas eso! ¡No es basura!" será respondida con "Yo creo que sí lo es, y dado que es subjetivo, no puedes probar que no lo es. Tengo la autoridad para prohibir la basura, por lo tanto ...."